DIA DEL PADRE

 

 

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“Manual del buen padre”

PARA PODER SER UN BUEN PADRE NECESITO:

Intentar estar bien conmigo mismo, conocerme, aceptarme, valorarme.

Cuidar la relación con mi mujer, ella está por delante de nuestros hijos. Es muy importante dedicarnos tiempo, buscar espacios para nosotros, escucharnos, valorarnos, compartir intereses, inquietudes, tiempo,… y con los hijos actuar con un mismo criterio.

Educar a cada hijo lo mejor que pueda y sepa. Buscando ayuda, con predisposición  para aprender cada día sobre el difícil arte ser persona y de educar para serlo en plenitud.

No olvidar que si bien es cierto que los padres tenemos el derecho y el deber de educar a nuestros hijos, en nuestro caso contamos con  el Colegio que nos ayuda, nos acompaña en esta importante y difícil misión.

 ¡Juntos lo hacemos mejor!

 

En lo cotidiano:

  • Tengo presente que soy padre pero también persona, no puedo ser “perfecto”, no puede saberlo todo, ni lo puedo todo, yo también tengo limitaciones, puedo equivocarme.
  • Necesito permitirme cometer errores, asumirlos y gestionarlos como quiero que los puedan llegar a gestionar mis hijos. Sólo así les puedo enseñar a hacerlo.
  • Por mi propio bien,  por el bien de mis hijos, por el de mi mujer, cada día me esfuerzo para que en mí no se dé ni un atisbo de violencia, evito alzar la voz, pronunciar insultos, ver imágenes violentas,…. Esto es lo que quiero que hagan mis hijos y esto es lo que yo intento hacer.
  • Intento educar a mi hijo de forma integral, tengo en cuenta sus tres dimensiones. Lo más importante no son las notas. Sé que lo que hace con su dimensión física le afecta a la parte psíquica y a la trascendente y viceversa. Tengo esto en cuenta cuando hablo con cada uno de mis hijos, cuando les corrijo o limito lo que deben ver, lo que deben o no hacer. Les digo que su cuerpo es su casa, que les va a acompañar toda la vida y que deben cuidar qué, quién y cómo entra y sale de ella.
  • Tengo cuidado de no pasarme ni quedarme corto en cuanto a las decisiones que ellos deben tomar y las que debo tomar yo. Ante la duda, tengo como criterio que él toma la decisión siempre que tenga capacidad de asumir las consecuencias de dicha decisión, de lo contrario la tomo yo.
  • Si me siento en deuda con mis hijos porque considero que no les dedico todo el tiempo que debiera, me esfuerzo al máximo para en ese tiempo darle lo que realmente necesita, no lo que a él o a mí me apetece. Lo educo,  no lo maleduco.
  • Desde que es pequeño, bajo ninguna circunstancia me someto a él para evitar rabietas o enfados, sé que con cada rabieta bien gestionada estoy educando su autodominio.

 

  • Como dice San Juan Bosco: “En los casos más graves es mejor rogar a Dios con humildad que arrojar un torrente de palabras, ya que estas ofenden a los que las escuchan sin que sirvan de provecho a los culpables”

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