El pasado martes 20 de noviembre, como es tradicional en nuestro colegio, los alumnos de 2º de bachiller asistieron a unas jornadas de reflexión sobre “La sociedad  en la que vivo, el mundo que deseo”

Empezamos el día  analizando como es la sociedad actual:  vivimos en una realidad basada en lo superficial, en la imagen, en el deseo de tener más, valorando como ideal el modelo que nos vende la televisión, Internet o el mercado en general. Con una cimentación ética y moral pobre en valores humanos como la honradez, la humildad, la tolerancia, el esfuerzo, etc, convirtiéndonos en esclavos de lo “ideal” y negándonos la libertad como individuo en este sentido.

A lo largo de la jornada, a través de diferentes dinámicas y juegos, hablamos de cómo podríamos cambiar los aspectos negativos de la sociedad, sirviéndo de guía nuestro ideario de centro como colegio cristiano que nos da estrategias para trasformar la realidad y así poder llegar a ser personas libres de lo superfluo y encontrar el camino hacia la riqueza interior.

En este sentido, fue muy importante la participación de Raúl, Miguel, Julia y  Nacho, miembros de Sámara. Ellos nos explicaron su vivencia de Fe como compromiso de ayudar a los demás, comprometiéndose con los jóvenes que participan en Sámara.

También queremos agradecer la participación de D Eduardo Fernández- Moscoso, marianista y sacerdote de la parroquia de San José Obrero, que nos explicó el mensaje de Jesús como una estrategia a seguir para transformar la realidad que vivimos.

Una alumna ha querido hacernos partícipes de los sentimientos vividos en la jornada:

“El compañerismo y la fraternidad se unieron el pasado 20 de noviembre en el salón de actos de la casa de la cultura. En él, los alumnos de 2º de Bachiller, compartimos algo más que palabras.

Una excursión aparentemente, suele traducirse como “la pérdida de las clases”, pero no nos equivoquemos, la convivencia que tuvo lugar ese día 20, no sólo reportó la pérdida de unas cuantas clases, añadió en nuestros recuerdos, una de las lecciones más importantes que se nos puede dar en esta vida, tanto a adolescentes como a adultos, los valores humanos; cada palabra que salió de la boca de las personas allí congregadas, era un regalo: profundizaron en nuestra manera de plantearnos las cosas.

Gracias a cada testimonio, pudimos ver el lado más humano  de éste nuestro colegio Juan XXIII. La verdad es que se agradece, ver como profesores y monitores nos trataron como a iguales e incluso fueron uno más de nosotros en cada actividad que hicimos.

En esta convivencia no sólo se habló de la madurez de cada uno, profundizamos en nuestros deseos, en nuestro modo de ver las cosas, descubrimos que no sólo hay un modo de ver el mundo, sino que en cada persona es un mundo y que cada mundo es capaz de aportar algo importante a la vida.

Así que particularmente, llegué a la conclusión de que cada persona es única, inimitable, cada una tiene algo que aportar por el mero hecho de llamarse persona y esta convivencia sirvió para acercar nuestras distintas formas de ver el  mundo en una misma habitación.”


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