Convivencia Profesores 2015

El pasado sábado 17 de enero, los profesores del colegio y sus familias tuvimos la oportunidad de relacionarnos en un ambiente distinto al académico. El lugar elegido fue el albergue de Alborache.

Nada más llegar, los más pequeños se pusieron a jugar en las instalaciones del albergue y posteriormente nos fuimos a dar una excursión por la zona hasta llegar a un pequeño riachuelo.

Después de comer con las respectivas familias en un ambiente festivo, nos reunimos el grupo de profesores en una sala del albergue para tener un tiempo de oración y reflexión. Mientras los más pequeños disfrutaban a lo grande de la mini-tirolina, rocódromo, animalitos…

En estas líneas pretendemos resumir lo que se manifestó al respecto de nuestra labor pastoral dentro del colegio, como educadores cristianos conscientes del compromiso que tenemos con nuestra fe y nuestra tarea educativa.

Los aspectos que cabría destacar son los siguientes:

1.- Somos conscientes de que nuestro compromiso cristiano implica un plus de exigencia en el modo de vivir como educadores. No estamos limitados a ser transmisores de conocimientos o profesionales de la enseñanza, sino que nuestra meta debe ir más allá, pues deseamos que el colegio ayude a los alumnos a tener un sentido trascendente de la vida.

2.- Sabemos que el ejemplo es fundamental. Las palabras en sí mismas no sirven como testimonio de fe. Por eso, conscientes de nuestras limitaciones e incoherencias, también estamos convencidos de que los alumnos saben discernir y pueden obtener de nuestro modo de comportarnos unos referentes vitales indispensables para su formación humana.

3.- Los alumnos que tenemos no tienen una formación cristiana óptima, pues vivimos en un contexto secularizado, en el que los referentes religiosos están muy difuminados. La mentalidad que tienen es muy científica, lo cual, siendo bueno, deja de lado la parte de misterio que hay en la vida de cada ser humano.

4.- Es necesario que en la tarea pastoral tengamos muy claro que hay que hablar de Dios, sin complejos de ningún tipo. El hecho de ser creyentes es para nosotros motivo de felicidad, por eso no podemos ocultarlo.

5.- A pesar de las dificultades vivimos un momento muy favorable para nuestra tarea pastoral. Los profesores coincidimos en que existe un ambiente propicio, traducido en un clima de respeto y tolerancia que permite llevar adelante los principios del ideario del centro.

6.-  En orden a nuestras acciones concretas, hemos de considerar la necesidad de posibilitar a los alumnos el conocimiento de sí mismos, la entrada en su propio interior. Solamente de esa manera tendrán acceso a una mirada trascendente de su propia vida. El silencio, la meditación, la oración, son medios para alcanzar ese fin.

7.- Aunque la tarea del colegio no es catequética, el colegio sí que es un lugar de evangelización, por tanto el anuncio explícito de que es Jesucristo el modelo de nuestra vida, ha de ser conocido por los alumnos que acuden a nuestras aulas.

8.- Quedarnos en un humanismo basado en los principios universales sería no llevar a cabo los principios del ideario de nuestro colegio, basados en el humanismo cristiano que promueve la Iglesia católica y en el que tanto énfasis puso el santo Juan XXIII.

 


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