CONVIVENCIA 1º DE ESO

 

El miércoles catorce de octubre tuvo lugar la convivencia con los alumnos de primero de ESO, organizada por los departamentos de Orientación y de Pastoral. La amenaza de lluvia nos hizo temer que íbamos a tener un mal día o que incluso no se podría celebrar la convivencia. Al final no fue así y el tiempo se mantuvo agradable.

No es fácil preparar una convivencia, pero os aseguramos que quienes lo hacemos procuramos medir bien los tiempos para que los niños, que necesitan mucho cambio de actividad, no se aburran y se queden con ganas de continuar. Por eso buscamos aunar la acción con la reflexión y creo sinceramente que conseguimos un sano equilibrio.

Al llegar los alumnos a la Casa de la Cultura de Burjassot lo primero que hicimos fue elevar un canto a Dios y, aunque muchos no sabían la letra de la canción, el empeño de los que sí la sabían consiguió que terminará bien. Posteriormente se distribuyeron por grupos dentro de cada tutoría y comenzaron a “cocinar” la receta de la felicidad, actividad que será concluida en las sesiones posteriores de tutoría. Había que ver como se esforzaban por lograr una dieta equilibrada en la que no faltaba de nada. Después pasamos al salón de actos donde se les mostró la primera parte de un corto titulado “La pequeña rana” y se les dejó un papel a cada grupo para que escribieran cómo termina la historia.

Tras reponer fuerzas con el almuerzo llegó el momento de los juegos, una Ginkana que consistía en diez pruebas en las que competían dos grupos. Los valores de la colaboración, la alegría, la democracia etc., eran repartidos tras la consecución de las diversas pruebas. Con las cartulinas que se conseguían se formaba el nombre de JESÚS. ¿Por qué ese nombre? Pues sencillamente porque es quien hace posible que nos reunamos como creyentes, pues si tenemos nuestra mirada puesta en Él sabemos que las fuerzas no nos fallaran.

La última parte de la convivencia volvió a desarrollarse en el salón de actos. Nuevo momento para la reflexión. Visionado del final del corto sobre la ranita y momento para contrastar los finales escritos por los distintos grupos. Sí, al final la ranita sorda pudo saltar porque no escuchaba las palabras de desaliento de sus compañeras. Y esa actitud hizo que todas las ranas cambiaran de perspectiva y alentaran a la otra ranita a poder saltar. Tantas veces nos sucede en la vida. Los mensajes que nos invitan al egoísmo, a la comodidad, a dejarnos llevar por nuestras apetencias solamente pueden ser neutralizados si hacemos oídos sordos y confiamos en nosotros mismo, no desde nuestras carencias, sino desde nuestras posibilidades.

Un mensaje de optimismo es el que se quiso transmitir a los niños. La fe en Jesús nos ayuda a levantarnos de nuestras caídas, a caminar siempre hacía adelante, a ir superando pruebas desde los valores que nos hacen más humanos y mejores personas.

Vicente Fabra

Coordinador de Pastoral

 


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